miércoles, 17 de diciembre de 2014

A quien corresponda:

Digo que soy un desastre. Miro al espejo y me critico todo. Tomo aire, pestañeo, me arrepiento y lo repito. Así todas las mañanas. Me entierro las uñas cada vez que toco fondo, cuando las cosas van bien, para no creer que es un sueño, y si pasa lo contrario, lo hago sólo porque duele. Es una forma certera de regresar a la vida. La verdad uno decide cómo condenarse a diario, pero es claramente triste joder mi existencia sola y mejor pensar que son casualidades. Entonces date prisa. Sucédeme ya, ocúrreme pronto, es en serio que a este caos le hace falta tu sonrisa. Es que todas las desgracias necesitan detonantes y no sabes lo bonito que puede ser estallar. Te digo que sí, no soy la mejor opción, me muero en una canción y a veces no resucito, pero merece la pena si le damos el sentido, quiero decir: si la bailamos juntos. Que la esperanza no muere —menos si de amor se trata— y el que diga lo contrario no esperó jamas por ti. Que soy un desastre, sí, pero no del todo malo. Ni siquiera sé si existes y yo ya te estoy queriendo.”
— Estefanía Mitre

lunes, 15 de diciembre de 2014

Como latas de cerveza vacías

Como latas de cerveza vacías y colillas
de cigarrillos apagados, han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como automóviles que pasaban rápidos por las carreteras
con risas de muchachas y músicas de radios...
Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos
y las canciones de los radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas, boletos rotos,
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.

Ernesto Cardenal.

viernes, 12 de diciembre de 2014

NOCTURNO EN QUE NADA SE OYE



En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen
sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte
en esta soledad sin paredes
al tiempo que huyeron los ángulos
en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre
para salir en un momento tan lento
en un interminable descenso
sin brazos que tender
sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible
sin más que una mirada y una voz
que no recuerdan haber salido de ojos y labios
¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
Y mi voz ya no es mía
dentro del agua que no moja
dentro del aire de vidrio
dentro del fuego lívido que corta como el grito
Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro
cae mi voz
y mi voz que madura
y mi voz quemadura
y mi bosque madura
y mi voz quema dura
como el hielo de vidrio
como el grito de hielo
aquí en el caracol de la oreja
el latido de un mar en el que no sé nada
en el que no se nada
porque he dejado pies y brazos en la orilla
siento caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como el pez que se da cuenta
hasta ciento en el pulso de mis sienes
muda telegrafía a la que nadie responde
porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.

Xavier Villaurrutia.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Fragmentos de no sé que

Quiero tus brazos y quiero tu boca. Quiero tu pecho, quiero recargarme un rato y no escuchar nada, solo tus latidos, calmados, bajitos, hermosos. 
Tengo ganas de dormir un rato, quizás despertar dos siglos después y darme cuenta que sigues ahí, dormido conmigo. 
Quiero tener la sensación de que nada me falta, de que por fin estoy completa. No quiero la melancolía eterna, no quiero estas lagrimas que se escapan a cada rato. 
Quiero sentirlo todo, abrazarme a el infinito de estrellas que tienes en la piel. Quiero borrar el inicio del cuento y hacer otro, uno más bonito. 
Quiero tus brazos, quiero tu boca, quiero tu corazón.

Mercedes Reyes Arteaga.

miércoles, 3 de diciembre de 2014



https://www.youtube.com/watch?v=zReWPjreJzI

De noches y melancolías,

Te dejo un “Te Extraño”, uno que no pese, uno que te cobije y te recuerde que pienso en ti. Uno que no se compara en nada con el abrazo que traigo atorado en los brazos, o lo besos que se andan muriendo por ti. Pero es un “Te Extraño” lleno de mucha sinceridad, en esta noche fría, donde la brisa me llena y me vacía de ti. Te dejo un “Te extraño” que tal vez no sirva de mucho, pero ojala te consuele el alma.

 Mercedes Reyes Arteaga.