viernes, 23 de enero de 2015

Sobre no aprender.

Mi primer novio me decía bonita. Quería ser el de mejor promedio de la clase. Teníamos 14 años y nos gustaba morder nuestros labios. Los suyos eran igual de carnosos que los míos. Siempre fue segundo lugar, después de mí. Me odiaba en cada entrega de calificaciones.
Mi segundo novio me decía linda. Usaba lentes oscuros, producto en el cabello, pantalones ajustados y una riñonera kippling. Hablaba perfecto inglés. Siempre se quiso más que a mí.
Mi tercer novio me decía cariño. Era un sabelotodo. Siempre tenía una respuesta u opinión para cualquier tema, pero una vez le pregunté si me amaba y no supo qué contestar.
Mi cuarto novio me decía amor. Era un mujeriego, hasta que me conoció. Me bajo la luna y las estrellas pero yo no le creí. Cuando terminamos volvió a ser mujeriego. Siempre tendré la duda de si me equivoqué al juzgarlo.
Mi quinto novio me decía muñeca. Era divertido e inteligente. Tenía una casa, un negocio y una sonrisa divina. Pero también dos hijos y una esposa.
Mi sexto novio me decía niña. Era divorciado y mayor que yo. Me presentó su historia, me leía y contaba las aventuras que tuvo. Un día me regaño, y jugando, le dije que parecía mi papá. Triste, me hizo dejarlo.
Mi séptimo novio me dice hermosa. Yo creo que ahora si esté es el bueno...
Denise Márquez

lunes, 19 de enero de 2015

La errónea idea.

No me hagas creer que somos algo
para luego irte como si nada.
Porque yo aún a ratos pienso
que vas a venir a buscarme,
y detesto esa mala costumbre.
Esa larga terquedad
por aferrarnos a lo que nos hace mal.
Detesto el silencio
cuando te lo he dicho todo.
Detesto que no tengas la capacidad
de darme un boleto de tren
a la lejanía de tu vida.
La añoranza me deja pedacitos de vidrio
por todo el cuello y la garganta.
No me apuñales lentamente,
dame muerte instantánea.
Quítame de lleno esta errónea idea
de creer que te hago falta.


Quetzal Noah

jueves, 8 de enero de 2015

Te he visto sonreír.

Te he visto sonreír...,
el zafiro pierde a tu lado
todo su resplandor; 
no puede igualar
los animados
reflejos que
centellean en tu mirada.
Así como las nubes
reciben del sol suaves
tintas de luz, que la
proximidad de las sombras
de la noche apenas logran borrar,
así tu sonrisa comunica su pura
felicidad al alma más triste,
y tu mirada deja en pos de sí una
claridad que inunda el corazón.


Lord Byron.