lunes, 21 de enero de 2013

Ausencia

¡Quién me diera tomar tus manos blancas
para apretarme el corazón con ellas,
y besarlas….., besarlas, escuchando
de tu amor las dulcísimas querellas!
¡Quién me diera sentir sobre mi pecho,
reclinada tu lánguida cabeza,
y escuchar, como en antes, tus suspiros
tus suspiros de amor y de tristeza!
¡Quién me diera posar casto y suave
mi cariñoso labio en tus cabellos,
y que sintieras sollozar mi alma
en cada beso que dejara en ellos!
¡Quién me diera robar un solo rayo
de aquella luz de tu mirar en calma,
para tener, al separarnos luego,
con qué alumbrar la soledad del alma!
¡Oh, quién me diera ser tu misma sombra,
el mismo ambiente que tu rostro baña,
y, por besar tus ojos celestiales,
la lágrima que tiembla en tu pestaña!
¡Y ser un corazón todo alegría,
nido de luz y de divinas flores,
en que durmiese tu alma de paloma
el sueño virginal de sus amores!
Pero en su triste soledad, el alma
es sombra y nada más, sombra y enojos…
¿Cuándo esta noche de la negra ausencia
disipará la aurora de tus ojos?

Manuel Maria Flores

sábado, 12 de enero de 2013

Mientras por competir con tu cabello

Mientras por competir con tu cabello
Oro bruñido al sol relumbra en vano,
Mientras con menosprecio en medio el llano
Mira tu blanca frente al lilio bello;

Mientras a cada labio, por cogello,
Siguen más ojos que al clavel temprano,
Y mientras triunfa con desdén lozano
Del luciente cristal tu gentil cuello,

Goza cuello, cabello, labio y frente,
Antes que lo que fue en tu edad dorada
Oro, lilio, clavel, cristal luciente,

No sólo en plata o vïola troncada
Se vuelva, más tú y ello juntamente
En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Luis de Góngora



miércoles, 9 de enero de 2013

Has vuelto

Has vuelto, organillo. En la acera
hay risas. Has vuelto llorón y cansado
como antes.
 El ciego te espera
las más de las noches sentado
a la puerta. Calla y escucha. Borrosas
memorias de cosas lejanas
evoca en silencio, de cosas
de cuando sus ojos tenían mañanas
de cuando era joven... la novia... ¡quien sabe!
Alegrías, penas,
vividas en horas distantes. ¡Qué suave
se le pone el rostro cada vez que suenas
algún aire antiguo ¡Recuerda y suspira!
Has vuelto, organillo. La gente
modesta te mira
pasar, melancólicamente.
Pianito que cruzas la calle cansado
moliendo el eterno
familiar motivo que el año pasado
gemía a la luna de invierno:
con tu voz gangosa dirás en la esquina
la canción ingenua, la de siempre, acaso
esa preferida de nuestra vecina
la costurerita que dio aquel mal paso.
Y luego de un valse te irás como una
tristeza que cruza la calle desierta,
y habrá quien se quede mirando la luna
desde alguna puerta.

 ¡Adiós, alma nuestra! parece
que dicen las gentes en cuanto te alejas.
Pianito del dulce motivo que mece
memorias queridas y viejas!
Anoche, después que te fuiste,
cuando todo el barrio volvía al sosiego
— qué triste —
lloraban los ojos del ciego.

Evaristo Carriego

martes, 1 de enero de 2013

Hoy he visto tu rostro en la luna

Hoy he visto tu rostro en la luna,
he sentido tu aroma en mi cuerpo,
he oído tu voz en el viento…….

Hoy, he traído a mi mente recuerdos,
he pensado en tu amor,
he sentido tu calor;
pues he traído tus caricias conmigo,
para no extrañarte en mi ausencia,
para no sufrir en tu ausencia.

Hoy he visto tu rostro en la luna,
la belleza de tu ser,
la grandeza y la fuerza de tu espíritu…..

Y es que hoy he sentido tu amor en mi amor,
he dormido abrazando tus recuerdos,
para no extrañarte en tu ausencia,
para no sufrir en mi ausencia….

Oscar Torres Luján