Voy a pedirle a tu recuerdo
que se marche,
lo sentaré, le serviré un café
y claramente le explicaré mis razones.
Ya no puedo seguir
despertando contigo,
las noches huelen a viejo,
a polvo y no me parece justo
que mientras tú más olvidas;
yo más me quede estacionado
sin saber a
donde puedo salir corriendo.
Federico Garza Liturca