viernes, 20 de noviembre de 2015

El futuro

Y se muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.
Julio Cortázar

jueves, 19 de noviembre de 2015

Bolero


Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:    

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.
Julio Cortázar

martes, 10 de noviembre de 2015

Del sentimiento trágico de la vida hasta el acerca de no poder mirarte

“You could have it all, my empire of dirt”

No me mires, que no sé disimular
Hoy oferto mi precio en derrota a tu antojo
Sos la razón por la que odio el insomnio
Mi atención, tenés que saber
Vagabundea alrededor tuyo
No te miro, porque tampoco sé mirarte
Soy caradurez pura, siempre de vos, 
Sos mi excusa predilecta para tomar de más 
Tengo una antología de resacas con tu nombre 
No me mires, que ya no sé cómo mirarte
¿Cómo la luna se mira con el mar en sus olas
Como busco el café por la mañana?
Mi lengua es una inadaptada, mi corazón se enerva
¿Qué te debo ofrecer? Si ya es tuyo 
todo mi basurero de versos tachoneados
Un universo de nubes casero
para que jugues a ser princesa de Disney, 
Te enseño a ver castillos de cuentos
Donde se abren flores en otoño,
Exiliemos a la realidad, hasta ahogarnos
con el humo de tantas frases de películas 
Comamos rosas, al diablo las perdices
Bebamos champaña de estrellas vencida
Si al final, los únicos amores eternos
son los de esa mala ficción
¿Acaso como se ven las sonrisas 
¿Como hago para mirarte?
O como aquel mismo instante en que
la ciudad mojada, en trapos, madruga,
Y acoge al sol en cierto silencio?
¿Estoy seguro de que ya fue?
No te miro, de acuerdo, 
Fue
Tengo cada vez menos espacio, 
Tenemos cada vez menos tiempo 
Ese gusto crepuscular en el aire
Que a veces veo
Debería ser ilegal ser tan linda
Siempre estoy allí buscándote
y no te veo

Perdóname hoy mi impaciencia, amor mío.

Perdóname hoy mi impaciencia, amor mío;
es la lluvia primera del verano.
Y la arboleda del río está jubilosa,
y los árboles de kadam, en flor,
tientan a los vientos pasajeros con copas de vino de aroma.
Mira, por todos los rincones del cielo
los relámpagos dardean sus miradas,
y los vientos se yerguen por tu pelo.
Perdóname hoy si me rindo a ti, amor mío.
Lo de cada día anda oculto en la vaguedad de la lluvia;
todos los trabajos se han parado en la aldea;
las praderas están abandonadas.
Y la venida de la lluvia
ha encontrado en tus ojos oscuros su música,
y julio, a tu puerta, espera,
con jazmines para tu pelo en su falda azul.
Rabindranath Tagore.