Perdóname hoy mi impaciencia, amor mío;
es la lluvia primera del verano.
Y la arboleda del río está jubilosa,
y los árboles de kadam, en flor,
tientan a los vientos pasajeros con copas de vino de aroma.
Mira, por todos los rincones del cielo
los relámpagos dardean sus miradas,
y los vientos se yerguen por tu pelo.
Perdóname hoy si me rindo a ti, amor mío.
Lo de cada día anda oculto en la vaguedad de la lluvia;
todos los trabajos se han parado en la aldea;
las praderas están abandonadas.
Y la venida de la lluvia
ha encontrado en tus ojos oscuros su música,
y julio, a tu puerta, espera,
con jazmines para tu pelo en su falda azul.
Rabindranath Tagore.
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