martes, 31 de marzo de 2015

sábado, 28 de marzo de 2015

YO NO QUIERO MÁS LUZ QUE TU CUERPO ANTE EL MÍO

Yo no quiero más luz que tu cuerpo ante el mío:
claridad absoluta, transparencia redonda.
Limpidez cuya extraña, como el fondo del río,
con el tiempo se afirma, con la sangre se ahonda..

¿Qué lucientes materias duraderas te han hecho,
corazón de alborada, carnación matutina?
Yo no quiero más día que el que exhala tu pecho.
Tu sangre es la mañana que jamás se termina.

No hay más luz que tu cuerpo, no hay más sol: todo ocaso.
Yo no veo las cosas a otra luz que tu frente.
La otra luz es fantasma, nada más, de tu paso.
Tu insondable mirada nunca gira al poniente.

Claridad sin posible declinar. Suma esencia
del fulgor que ni cede ni abandona la cumbre.
Juventud. Limpidez. Claridad. Transparencia
acercando los astros más lejanos de lumbre.

Claro cuerpo moreno de calor fecundante.
Hierba negra el origen; hierba negra las sienes.
Trago negro los ojos, la mirada distante.
Día azul. Noche clara. Sombra clara que vienes.

Yo no quiero más luz que tu sombra dorada
donde brotan anillos de una hierba sombría.
En mi sangre, fielmente por tu cuerpo abrasada,
para siempre es de noche: para siempre es de día.

Miguel Hernández.

martes, 17 de marzo de 2015

Espergesia

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo. Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.
Yo nací un día
que Díos estuvo enfermo.
Hermano, escucha, escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Díos estuvo enfermo.
Todos saben que vivo,
que mastico... Y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.
Todos saben... Y no saben
que la luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el Misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.

César Vallejo 

viernes, 13 de marzo de 2015

Alma gemela

Hola. No nos conocemos, pero te Amo.
Espera. No te asustes.
Sólo quiero decir: que me reconozco en ti.
Detrás de las palabras, de las historias, del ruido y los silencios, sé que yo soy lo que tú eres. La consciencia en sí, reconociéndose a sí misma como el 'otro,' así, el 'otro' no es ningún 'otro.'
Yo soy tú, en el sentido más profundo.
Te conozco íntimamente como yo mismo. Esto es Amor.
No somos dos convirtiéndose en uno, porque el uno nunca se divide. No estamos intentando conectarnos, sino conocernos profundamente como aquello que nunca puede desconectarse.
No sé nada 'acerca' de ti. Pero eso no importa.
Tu historia es secundaria a este Amor. Nuestras historias y futuros palidecen en comparación a lo que arde aquí.
Somos amigos ancestrales; Amantes desde hace mucho tiempo. Los cuerpos han cambiado, el drama de la encarnación se ha agotado, pero el Amor ha sobrevivido.
Somos ancestrales, y sin embargo frescos. Presentes. Aquí.
E incluso si nunca nos volvemos a encontrar, te Amo, más allá de las despedidas y de los saludos. No puedo evitarlo. Es mi naturaleza.
Con Amor de ti mismo.



*Jeff Foster

lunes, 9 de marzo de 2015

Musa

A veces quisiera forzarte,
a ti, sirena sin nombre
y hacerte pasar por tinta,
respirarte como un canto
o alguna idea grandiosa.
Quisiera atarte
a las llagas de mi melancolía,
y juntarte toda adolescente, fantasiosa,
entre mis manos
de carbón molido.
Pero tu risa escapa,
se esconde entre la yerba congelada
de los eternos días de Febrero.
Te vuelves nube, ideal,
beso quebrantado.
 El amado fantasma de mi fantasma.
Javier Vazquez Zepeda