Quiero tus brazos y quiero tu boca. Quiero tu pecho, quiero recargarme un rato y no escuchar nada, solo tus latidos, calmados, bajitos, hermosos.
Tengo ganas de dormir un rato, quizás despertar dos siglos después y darme cuenta que sigues ahí, dormido conmigo.
Quiero tener la sensación de que nada me falta, de que por fin estoy completa. No quiero la melancolía eterna, no quiero estas lagrimas que se escapan a cada rato.
Quiero sentirlo todo, abrazarme a el infinito de estrellas que tienes en la piel. Quiero borrar el inicio del cuento y hacer otro, uno más bonito.
Quiero tus brazos, quiero tu boca, quiero tu corazón.
Mercedes Reyes Arteaga.
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