miércoles, 17 de diciembre de 2014

A quien corresponda:

Digo que soy un desastre. Miro al espejo y me critico todo. Tomo aire, pestañeo, me arrepiento y lo repito. Así todas las mañanas. Me entierro las uñas cada vez que toco fondo, cuando las cosas van bien, para no creer que es un sueño, y si pasa lo contrario, lo hago sólo porque duele. Es una forma certera de regresar a la vida. La verdad uno decide cómo condenarse a diario, pero es claramente triste joder mi existencia sola y mejor pensar que son casualidades. Entonces date prisa. Sucédeme ya, ocúrreme pronto, es en serio que a este caos le hace falta tu sonrisa. Es que todas las desgracias necesitan detonantes y no sabes lo bonito que puede ser estallar. Te digo que sí, no soy la mejor opción, me muero en una canción y a veces no resucito, pero merece la pena si le damos el sentido, quiero decir: si la bailamos juntos. Que la esperanza no muere —menos si de amor se trata— y el que diga lo contrario no esperó jamas por ti. Que soy un desastre, sí, pero no del todo malo. Ni siquiera sé si existes y yo ya te estoy queriendo.”
— Estefanía Mitre

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