Vuelvo a ése refugio frente a tus ojos, y me gusta.
Estoy aprendiendome enteras las líneas de tu cuerpo y sigo en silencio la transformación de un todo entre nosotros.
Aprendí astronomía en el techo de tu habitación y la osa mayor está justo detrás de nuestra almohada.
La luna encandilando se empeña en aparecer y haces que se nuble tronando los dedos, viendo las estrellas al cerrar los ojos.
Pones el seguro y nadie entra a nuestro mundo.
Puedo quitarme las pieles y estar frente a ti sin temores, grabas cada segundo en tus retinas y ahí guardas los mejores recuerdos.
Me gusta cuando sobran las palabras y te explico en besos lo que no puedo en versos o te muerdo los silencios.
Aceleras mi respiración y llamas con un silbido a la taquicardía.
Dejas a tus manos andar por donde les plazca y yo, sigo viendo estrellas.
Y ahí está la magia
Ahí es dónde me secuestras y soy tuya.
Donde no hay lugar para testigos ni para espías fantasmas y sólo habita la felicidad de ser nosotros.
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