miércoles, 18 de mayo de 2011

Vuelvo a ése refugio frente a tus ojos, y me gusta.

Estoy aprendiendome enteras las líneas de tu cuerpo y sigo en silencio la transformación de un todo entre nosotros.

Aprendí astronomía en el techo de tu habitación y la osa mayor está justo detrás de nuestra almohada.

La luna encandilando se empeña en aparecer y haces que se nuble tronando los dedos, viendo las estrellas al cerrar los ojos.

Pones el seguro y nadie entra a nuestro mundo.

Puedo quitarme las pieles y estar frente a ti sin temores, grabas cada segundo en tus retinas y ahí guardas los mejores recuerdos.

Me gusta cuando sobran las palabras y te explico en besos lo que no puedo en versos o te muerdo los silencios.

Aceleras mi respiración y llamas con un silbido a la taquicardía.

Dejas a tus manos andar por donde les plazca y yo, sigo viendo estrellas.

Y ahí está la magia

Ahí es dónde me secuestras y soy tuya.

Donde no hay lugar para testigos ni para espías fantasmas y sólo habita la felicidad de ser nosotros.

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