Me dijiste, ven,
Colgué mi piel en tu perchero
Y vestida de alma te abracé.
Me dijiste, ámame,
Y desarmada por las ansias,
Caí fulminada en tu cama…
Donde me cubriste con tu piel.
Me dijiste, no te marches,
Quédate…
(Nos anclamos),
Tú en mi espalda,
Yo a tus manos,
Y ahí sintiendo el amanecer
Nos callamos silencios,
Nos hicimos de nuevo…
Y le rogamos al cielo
Que no se llevara ésta luna muy lejos…
Que la guardara en el sol,
Donde los dos la siguiéramos viendo.
Sirocos.
http://poetasanonimossa.com.ar/2010/09/heliocentricos.html
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