Haces tu maleta.
Te miro sin pestañear.
Y guardas en ella,
nuestra relación, aquel amor que decías
que no te cabía dentro del pecho
y que hoy si te cabe dentro de una maleta.
Y te miro con los ojos secos
y me reprochas cosas:
que nunca lloro en los momentos importantes.
Apagas la luz de tu habitación por ultima vez
y miras dentro por si te dejas algo.
Un halo de luz, yo qué se, cualquier cosa.
Te vas y das un portazo y no me dices ni adiós,
así que regreso a tu habitación y cierro a cal y canto
ventanas, y bajo persianas, y cierro la puerta
y me quedo dentro.
Respirando lo que queda de ti.
Me abrazo a las paredes y lloro.
No quiero cena. Y tampoco funerales, y lo siento
pero mañana no iré a trabajar.
Me declaro en huelga, porque ya no estás aquí,
y si llaman preguntando por mi, decid que me he muerto
o que lo quedaba de mi, se lo llevó ella dentro de la maleta
que aún no ha deshecho.
Estoy ahí dentro, en su maleta,
cortándome con los cristales
de nuestra relación rota.
http://escriboaqui.es/?p=2958
No hay comentarios:
Publicar un comentario