A veces estoy muy vulnerable.
Necesito ir a recoger mi papalote
(que se fue volando),
consolarme,
regalarme libros,
llevarme a pasear,
invertir en mi educación
(sí, todavía).
Necesito atrapar luciérnagas para mí,
acariciar mi cabeza,
contarme un cuento
(o un mal chiste bobo y divertido),
darme comida, casa y ropa calientita,
darme cuidados médicos.
Necesito recordarme lo bonita que soy,
ir a correr a un cerro,
cocinarme algo especial,
darme fuerza y consejos para soportar lo adverso,
llevarme a algún lugar con plantas y animales.
Necesito animarme a andar en patines,
cantarme boleros o trova o rancheras,
ir a visitar a algún museo,
darme lecciones de algún tipo de baile,
cumplirme alguno que otro caprichito.
Necesito animarme a ir a alguna que otra reunión,
recordarme que hay que apuntar más arriba del objetivo,
ponerme a buscar constelaciones,
darme estrategias para lograr algo,
darme chanza de tener una mascota.
Necesito, a pesar de toda la violencia que me este propinando (conciente o inconscientemente),
quererme mucho.
A veces estoy muy vulnerable
No hay comentarios:
Publicar un comentario