viernes, 26 de marzo de 2010

Deseos

Deseos



Yo quisiera salvar esa distancia,

ese abismo fatal que nos divide,

y embriagarme de amor con la fragancia

mística y pura que tu ser despide.



Yo quisiera ser uno de los lazos

con que decoras tus radiantes sienes;

Yo quisiera, en el cielo de tus brazos,

¡beber la gloria que en tus labios tienes!...



Yo quisiera ser agua y que en mis olas,

que en mis olas vinieras a bañarte

para poder, como lo sueño a solas,

a un mismo tiempo por doquier besarte.



Yo quisiera ser lino, y en tu pecho,

allá en las sombras, con ardor cubrirte,

temblar con los temblores de tu pecho

y morir del placer de comprimirte.



¡Oh!...¡Yo quisiera mucho más!...¡Quisiera

llevar en mí, como la nube, el fuego;

más no, como la nube en su carrera,

¡para estallar y separarnos luego!...



Yo quisiera en mí mismo confundirte,

Confudirte en mí mismo y entrañarte;

Yo quisiera en perfume convertirte,

convertirte en perfume y aspirarte.



Aspirarte en un soplo como esencia,

y unir a mis latidos tus latidos,

y unir a mi existencia tu existencia,

y unir a mis sentidos tus sentidos.



Aspirarte en un soplo del ambiente,

y así verter sobre mi vida en calma

toda la llama de tu pecho ardiente

y todo el éter de lo azul de tu alma.



Aspirarte, mujer... De ti llenarme.

Y en ciego y sordo y mudo constituirme,

y ciego y sordo y mudo consagrarme

al deleite supremo de sentirte

y la dicha suprema de adorarte.

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