Por las calles campea la expectante noche —a causa de la nieve que todo lo cobija, la obscuridad tiene esta vez un resplandor de una belleza poco frecuente —dispuesta a la vera del tiempo, a la espera de alguien capaz de obviar su frío.
No he querido dejar este día sin escribir, al menos como símbolo, una notita que de cuenta del año que fenece. Los temas que me han acompañado hasta ahora ponen en movimiento sus órbitas y apenas me dejan posibilad para discriminarlos entre sí: hay libros que he leído, libros que quise leer y no pude; personas, films, tramas, weblogs, muestras, instalaciones, creaciones que me han posibilitado fijar, fundir y confundir, mi atención con la de otras personas en una serie de imágenes, ideas, puntos, contrapuntos o corrientes. Como pretextos, esos envites varios —como le sucederá a cada uno— podrían desarrollarse, ... a lo mejor se desarrollan, pero, desde luego, en otro momento.
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