Nunca sé despedirme de ti,
siempre me quedo con el frío de alguna palabra que no he dicho,
con un malentendido que temer,
ese hueco de torpe inexistencia
que a veces, gota a gota, se convierte en desesperación.
...
Nunca sé despedirme,
porque soy un ciego que tantea por el túnel de tu mano y tus labios cuando dicen adiós,
un ciego que tropieza con los malentendidos
y con esas palabras que no saben pronunciar.
Extrañado de amor,nunca puedo alejarme de todo lo que eres.
En un hueco de torpe inexistencia,me voy de mí
camino a la nada.
Luis García Montero
No hay comentarios:
Publicar un comentario