Yo descubrí qué era un beso de verdad cuando tu boca llegó hasta la mía. Hasta entonces, todo lo anterior no fueron más que senderos curvos en un bosque enramado.
La luz de la mañana apareció justo en una noche de Febrero, cuando la luna brillaba para el resto de la humanidad. A mí, en cambio, me iluminaba tu sonrisa. Y sin poder evitarlo me sujeté de tu mano, sólo para no caerme en el abismo de tu mirada.
¿Quién me iba a decir que acabaría creyendo en la religión de las luciérnagas? ¡Yo que siempre había detestado el campo! Ahora tu cama es mi árbol y con tu oxígeno hago yo la fotosíntesis.
Nunca tuve planeado amarte como lo estoy haciendo ahora. Quizá es por eso que sigo viva, porque es mi corazón quien te respira.
Cuando los te quiero se quedan cortos...
De: http://elcuadernodemivida.blogspot.com/2009/12/gracias-porque-sin-ti-el-amor-que.html
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